La ascética del siglo XXI
Oigo la noticia en una emisora de radio esta mañana y me vengo a ampliarla en la red. Ha llegado la moda de la purificación física del cuerpo al mismo tiempo que el alma trasciende a estados hasta ahora inalcanzables. Se trata del fasting, término que hasta hace poco se parecía, en el mundo católico, a aquello del "ayuno y abstinencia"; o sea, no comer, ayunar hasta que el cuerpo aguante a base de escasos zumos e infusiones controladas. En esa emisora entrevistan a algunos/as asiduos/as a esta práctica que además de alabar el magnífico estado en quedaban los intestinos, reconocen que se lo plantean como un reto a sí mismos, algo así como otro deporte de riesgo pero sin salir de casa.
Me parece estupendo si así se encuentran a gusto; lo que me llama más la atención es que esto que por sentido común debería suponer un ahorro, es todo un negocio porque a quien le ha dado por practicarlo es a la clase alta-alta, es decir, ni siquiera media-alta.
Y yo que creí que esto iba a tener algo que ver con los pobres-pobres, pues no, lo de Africa sigue siendo lo de siempre: Hambre, para vergüenza del primer mundo.
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Autor: Maria
¡Estamos locos!
Fecha: 12/03/2006 20:52.
